No puedo remediar que me guste el cine.
Cuando voy al cine, hay ocasiones que se me pasa el tiempo volando y otras no tanto, pero eso no me importa, me sigue gustando ir. Hay veces, cuando la película que proyectan atrae mi atención totalmente, me quedo pegada a la butaca sin pestañear y me abstraigo de tal manera que cuando salen los rótulos de los créditos me da mucha pena que acabe la proyección. Aunque la película no me agrade, no se me ocurre levantarme de la butaca y marcharme, no sé si por respecto a los espectadores o por quién ha intervenido en la película, o quizás por mi atracción a la gran pantalla. Sólo en una ocasión tuve que irme, pues físicamente me sentía mal, la imagen se movía de una manera vertiginosa para mí, el sistema de la proyección hacía que mi estómago se encogiera y casi vomito.
Para mí siempre ha tenido mucha importancia el cine, me ha servido para aprender, sentir, reflexionar.........
Pienso que no es igual ver una proyección en la televisión que en el cine, para mí son dos cosas totalmente diferentes.
La evasión que supone meterme a oscuras en una sala que te envuelve todo: la historia, las palabras, la música, el entorno, hace volar no sólo la imaginación, sino a veces los sentimientos.
No sé por qué, pero me gusta ir al cine.
Sucios Poemas De Amor, de Rafael Calero Palma
Hace 3 meses
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