En mi casa siempre se ha dicho, que cuando algo está tranquilo, calmado: “Parece una balsa de aceite”. Supongo que no sólo se dirá en mi casa, pero creo que yo siempre lo he oído allí.
Este mes estoy viviendo unos días que me recuerdan a esa frase; a pesar de las preocupaciones habituales, de tener el pensamiento en otro lugar y de tener unas ganas inmensas de coger vacaciones.
Quizás sean las ausencias vacacionales, la canícula del día y el fresquito de la noche, no sé muy bien.
Al estar el pensamiento en otro lado, hace cambiar la monotonía diaria, que nunca viene mal, hace ver las cosas con otra perspectiva, tan necesaria para seguir adelante, para sentirnos un poco más vivos, a pesar de sentirme como una balsa de aceite, sensación bastante placentera.
Sucios Poemas De Amor, de Rafael Calero Palma
Hace 3 meses
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