Hace unos días leí en el suplemento cultural “Babelia”, del periódico El País, un artículo de Antonio Muñoz Molina (El viaje a lo real). En él relata muy bien la desgana que le invade a uno cuando entra en un museo, galería, espacio.... dónde ver lo que deseas ver y no se ven las cosas como esperabas.
Dice Antonio Muñoz, que a su vez dice el pintor Juan Genovés (Valencia, Mayo 1930) que hay cuadros fotogénicos y cuadros que no lo son, que les ocurre como a las personas, cuando los ves te defraudan con respecto a la idea que te habías hecho, bien por las imágenes que has visto de ellos en otros medios o por lo que has leído, o te han contado. Y además hay que verlos sentado, sin prisas ni agobios.
Si comparo el cine, ver una proyección, con ver en un museo o cualquier otro lugar, unos cuadros, esculturas, etc., cualquier manifestación artística, la verdad es que hay una gran diferencia. En el cine hay un ambiente que suele propiciar la concentración de los que estás viendo, asientos, luz adecuada, nunca más gente de la que cabe en la sala, siempre y cuando no tengas algún pelma cerca comiendo palomitas o hablando. Sin embargo en los museos hay a veces demasiada gente, o falta espacio o simplemente no es adecuado el ambiente.
Es cierto, que es muy importante ver los museos o galerías de una forma cómoda; que la iluminación, ambiente, espacio......, incluso asientos que sean agradables, que propicien la mirada idónea, desde donde poder observar relajado y a gusto.
Sucios Poemas De Amor, de Rafael Calero Palma
Hace 3 meses
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