Intentas corregir y enmendar en la medida de lo posible, según tus fuerzas y capacidades, pero si aun así no es suficiente, si se vuelve en contra tuya, se convierte en un castigo, que no sabes cómo librarte de él.
Castigo sin látigo, invisible
caja de sonidos, repitiendo
y repitiendo,que golpea la voluntad sin cesar,
ahuyentando la calma y el sosiego.
Palabras crean prisiones,
mortifican, afligen,
como golpes vareando el
alma.Sabemos que lo dicho, dicho está,
que quizás el único remedio sea el olvido.
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