agosto 05, 2015

En movimiento

Este verano, he tenido la fatalidad de romperme el cúbito y el radio del brazo izquierdo, menos mal que soy diestra, pero a pesar de ello tienes no pocas limitaciones.  Se da uno cuenta de lo poco que somos físicamente hablando, y lo limitados que somos, cualquier cosilla te altera la vida.
A pesar de todas los pensamientos y reflexiones que te vienen a la cabeza, a mí no me deben servir de mucho, me puede la rebeldía y el rebote que pillo, traducido en mal humor.  Ya me pasó hace veintidós años cuando me rompí el tobillo derecho, enterito.

Independiente del accidente, el pasado 2 de agosto, leí en el periódico El País (suplemento IdeaS) un artículo con el que me identifiqué, por lo que dice su autor, Oliver Sacks, prestigioso neurólogo, reflexionando sobre los avances científicos y cómo los afronta los últimos días de su vida.
“Me entristece no ser testigo de la nueva física nuclear que vislumbra Wilczek. Una revolución que nunca veré”

No es que mi situación sea la misma que la suya, pero llegará un momento que sí será, y seguiré pensando lo mismo, no será Wilczek, ( https://es.wikipedia.org/wiki/Frank_Wilczek ), será otro científico y otros descubrimientos científicos, la situación se repetirá, pues este mundo sigue en movimiento.

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