La propia palabra virtud ya lleva implícita una actitud intrínsecamente
buena ante todo en la vida. Es una propensión, facilidad y prontitud para
conocer y obrar el bien. Se llaman cardinales las que son el principio y el
fundamento de las demás virtudes.
Las cuatro virtudes cardinales son: Prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
La que más me gusta es la prudencia, no sé si es porque carezco en buena
medida de ella, o así me lo han hecho creer, y siempre se echa de menos lo que
no se tiene.
Los griegos, que ya sabían mucho, cultivaban tres virtudes: valentía,
sensatez/moderación y justicia, imprescindibles para ser un ciudadano
relevante, útil y perfecto. En La República, Platón añadió una cuarta, la
Prudencia, y describió las cuatro virtudes
cardinales como:
Justicia (virtud
fundante/preservante) - conózcase a sí mismo
Prudencia (calculativo) - véase
el todo.
Fortaleza (enérgico) - presérvese
el todo
Templanza (apetitivo) - sírvase
el todo
Platón define cómo un individuo
puede lograr estas virtudes: la prudencia viene del ejercicio de razón, la
fortaleza de ejercer las emociones o el espíritu, la templanza de dejar que la
razón anule los deseos, y desde estas la justicia viene, un estado en que cada
elemento de la mente está de acuerdo con los otros.
Qué bien suena, pero qué difícil es conseguirlo.
Info sacada de https://es.wikipedia.org/wiki/Virtudes_cardinales
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